Indígenas de la Amazonía brasileña temen que la falta de transporte les impida votar en el balotaje

Las comunidades indígenas de la Amazonía brasileña temen que la falta de transporte les impida votar en la segunda vuelta electoral del domingo. El tribunal electoral del estado de Amazonas rechazó el martes una solicitud de asistencia para transporte presentada por Univaja, una asociación que representa a los pueblos indígenas del Valle del Javari, en el norte de Brasil.
Los votantes del estado de Amazonas acudirán el domingo a las urnas para elegir gobernador y al presidente del país en la segunda vuelta entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Encuestas recientes dejan entrever una apretada contienda en la que Bolsonaro lleva ligera ventaja. Bolsonaro ganó la primera vuelta en Manaos, la capital estatal, mientras que Lula se impuso en municipios del interior, incluidos los del Valle del Javari. La deforestación se disparó un 60% durante el mandato de Bolsonaro, mientras que el gobierno de Lula anunció la semana pasada la tasa de deforestación más baja en la Amazonía de la que se tenga registro.
La mayoría de los habitantes de la Amazonía vive en zonas urbanas, pero miles residen en pequeñas aldeas ubicadas a varios días en barco de la ciudad más cercana, incluido el Valle del Javari, una de las regiones más remotas de la Amazonía y hogar de varias comunidades indígenas que viven en aislamiento. Se calcula que su población es de unas 6.300 personas, según datos oficiales.
Las normas electorales brasileñas garantizan el transporte para las comunidades indígenas remotas. En el Valle del Javari, algunas aldeas funcionan como centros de votación para comunidades cercanas. Pero algunos votantes viven a 895 kilómetros (556 millas) de sus centros de votación, lo que requiere viajes de tres a cinco días en barco.
“Por lo general ayudamos a las autoridades electorales a organizar la logística para que estos votantes puedan llegar a las urnas", señaló Eliesio Marubo, un abogado indígena de Univaja. "Este año fue muy diferente: las autoridades electorales no se comunicaron para organizar el transporte. Tuvimos una tasa de abstención muy alta en la primera vuelta”.
Así que la organización se comunicó directamente y presentó una solicitud el pasado 13 de octubre. El tribunal electoral del estado de Amazonas rechazó el pedido el martes, asegurando que no podía atender la solicitud con tan poca antelación debido a las enormes distancias y los bajos niveles de los ríos —lo cual exigiría embarcaciones más lentas—, por lo que sería imposible organizar el transporte a tiempo.
El juez también indicó que la región plantea desafíos logísticos únicos, a tal grado que se necesitan aeronaves militares para transportar máquinas de votación y personal electoral debido a las “barreras de acceso”.
“Satisfacer las necesidades de las comunidades del Valle del Javari depende por completo de un transporte fluvial complejo, el cual requiere de mucho tiempo durante la estación seca. Las autoridades públicas carecen de los recursos para hacerlo en el tiempo restante”, destacó el juez.
La unidad de derechos indígenas de la Defensoría Pública del estado de Amazonas señaló que también ha presentado solicitudes ante las autoridades después de que recibió reportes de líderes y organizaciones indígenas sobre las dificultades para llegar a los centros de votación para el balotaje.
Máquinas de votación recorren miles de kilómetros hasta comunidades indígenas
El acceso al voto ha sido un problema persistente en esta región.
Hasta 2012, los únicos centros de votación de la región se ubicaban en la ciudad de Atalaia do Norte. Ese año, un candidato a la alcaldía distribuyó gasolina a unas 1.200 personas indígenas del Territorio Indígena del Valle del Javari para que pudieran realizar el viaje de varios días para poder votar.
Sin embargo, el candidato no había proporcionado combustible suficiente para el viaje de regreso. Los viajeros quedaron varados durante varias semanas a la orilla del río y sin saneamiento adecuado, lo que provocó un brote de rotavirus. Cinco bebés kanamari perdieron la vida y unas 100 personas fueron hospitalizadas.
Eso cambió en 2014, cuando aldeas del territorio del Valle del Javari recibieron sus primeros centros de votación gracias a los esfuerzos de Bruno Pereira, un experto en asuntos indígenas que murió en 2022 mientras trabajaba junto al periodista británico Dom Phillips en el Valle del Javari.
Pereira encabezaba en ese momento la oficina local del organismo brasileño de asuntos indígenas y les proporcionó alimentos y agua, además de coordinar una cuarentena para evitar que el virus llegara a las poblaciones indígenas. En coordinación con líderes indígenas locales, elaboró posteriormente un plan para transportar máquinas de votación electrónica a aldeas remotas.
El tribunal electoral de Amazonas, el Tribunal Superior Electoral de Brasil y el organismo de asuntos indígenas no respondieron de momento a una solicitud de comentarios de The Associated Press.
Marubo, de Univaja, dijo que no sabía cuántos votantes indígenas se verían afectados, pero que siguen preocupados por no poder votar.
“La Constitución garantiza el derecho al voto y a postularse a un cargo. Ese derecho no se está garantizando, porque las autoridades son las responsables de organizar la logística para que todos puedan ejercerlo sin dificultad”, subrayó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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