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Residentes de Río encuentran formas de enfrentar a pandillas mientras delincuencia marca elecciones

BRASIL ELECCIONES DELINCUENCIA
BRASIL ELECCIONES DELINCUENCIA (AP)

La delincuencia es la principal preocupación de los brasileños de cara a las elecciones presidenciales de octubre, y los candidatos compiten por ofrecer el enfoque más duro —y el más efectivo— para abordar este problema tan profundamente arraigado.

El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, busca derrotar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con la promesa de debilitar el control del crimen organizado en Brasil, particularmente en Río de Janeiro.

Después de la operación policial más letal en la historia de Río el año pasado en la que murieron más de 120 personas, las encuestas indicaron que las políticas de mano dura que promueve el senador Bolsonaro gozan de popularidad. Lula, por su parte, ha abogado por un papel más prominente del gobierno federal en la lucha contra el crimen organizado, así como por una mayor coordinación entre las instituciones gubernamentales.

Pero mientras los políticos intercambian ataques verbales, los residentes de Río de Janeiro han ideado sus propias respuestas: desde exnarcotraficantes que lanzan podcasts hasta madres desconsoladas que se levantan para frenar el reclutamiento de jóvenes.

Muchos residentes, líderes comunitarios y expertos sostienen que el enfoque actual —que privilegia los enfrentamientos armados entre la policía y los grupos delictivos— es ineficaz y provoca una pérdida indiscriminada de vidas a menudo. Ellos combaten a la delincuencia por su cuenta para llenar ese vacío. A continuación, se presenta un vistazo de algunas iniciativas locales.

Podcast advierte sobre los peligros de la vida en las pandillas

Una vez a la semana, un grupo de exnarcotraficantes se reúne en un pequeño estudio de grabación a las afueras de Río para analizar sus pasados delictivos y los de sus invitados. Emiten los episodios de “01 Sobreviventes” en YouTube y en plataformas de streaming.

Una pintura de los cuatro fundadores con expresiones alegres cuelga en la pared, y el logotipo del podcast —un micrófono que rompe una cadena— es proyectado en una pantalla por encima de su mesa de trabajo.

“Queremos propagar la idea de que el crimen no paga”, dijo el presentador Fábio Santos, un exnarcotraficante de 56 años de la favela de Manguinhos, quien pasó 25 años en prisión.

“Queremos que sigan nuestras vidas actuales para que no pasen por lo que nosotros pasamos”, añadió tras grabar una entrevista reciente con el exmiembro de una pandilla quien ahora es un pastor.

El podcast, lanzado en 2024 y seguido por más de 225.000 personas en Instagram, está dirigido tanto a quienes se sienten tentados por el atractivo del dinero fácil como a quienes necesitan convencerse para cambiar su rumbo. El crimen conduce a la cárcel, a una silla de ruedas o a un ataúd, repiten constantemente.

Santos cuenta que varias personas le han dicho que han visto a narcotraficantes que escuchan el podcast, y que se entera con frecuencia de gente que abandonó el mundo delictivo o que nunca entró en él gracias a su labor.

Las artes marciales alejan a los jóvenes de un camino peligroso

Alan Duarte, de 38 años, creció en el Complexo do Alemão, uno de los dos extensos complejos de favelas que fueron escenario de una letal operación policial en Río el año pasado. Perdió a un hermano, a un tío y a varios primos —en total, 10 miembros de su familia— debido a la violencia.

Atribuye a la influencia de una organización sin fines de lucro —la cual ofrecía clases de artes marciales en una favela cercana— el haber evitado que él siguiera un camino peligroso. Esa revelación interna inspiró a Duarte a crear su propia academia en el barrio donde creció. Desde su apertura en 2014, Abraço Campeão (Abrazo Campeón) ha ampliado su oferta para incluir clases de boxeo, jiu-jitsu, muay thai y capoeira, además de impartir charlas educativas. Duarte espera aumentar su capacidad actual de 600 alumnos a 1.000.

“Con frecuencia digo que las artes marciales —y Abraço Campeão— ofrecen lo mismo que atrae a los jóvenes a las pandillas: identidad, respeto, atención, autoridad y un sentido de pertenencia”, dijo Duarte durante una visita reciente a la escuela.

Las clases, los uniformes y el equipo son gratuitos. Durante una de las clases, las cuales se imparten tres veces por semana, los asistentes conversan durante una hora con un educador sobre temas que van desde cuestiones medioambientales hasta las relaciones personales.

Mherrhy Esperança Rosário, un boxeador aficionado de 23 años quien ha sido parte de la escuela durante más de una década, estudia ingeniería de software en una universidad cercana. Manifestó que la escuela le cambió la vida.

“Abraço Campeão ofrece un camino que es diferente al que solemos ver por aquí”, dijo. “Demuestra que podemos alcanzar nuestros sueños”.

Oportunidades laborales ofrecen una vía de salida

Cuando dos hombres armados se presentaron en el curso de electricidad que impartía Vanderson Rocha Silva en una favela de Río y preguntaron si podían inscribirse, el hombre de 43 años no los rechazó. Hoy, ambos trabajan como electricistas.

“Si quieren dejar la delincuencia, pero no tienen una oportunidad laboral, ninguna esperanza para su vida, ¿qué se supone que deben hacer? Un proyecto lo cambia todo”, expuso Silva.

Rocha Silva creció en un hogar violento y abusivo en la famosa favela Ciudad de Dios, y tenía 8 años cuando se inició en el mundo del narcotráfico.

Tras estar en prisión varias veces y convertirse al cristianismo evangélico, finalmente dejó atrás esa vida y ahora dirige lo que él llama una comunidad terapéutica, denominada “R3” —que significa Rescatar, Resocializar y Reenviar—. La organización ofrece asistencia psicológica, así como electricidad, refrigeración y clases de inglés gratuitas.

“Estoy empezando mi vida de nuevo”, dijo Danilo Gomes da Silva, de 37 años, quien en el pasado fue adicto a la cocaína y estuvo vinculado a una organización criminal. Ahora tiene un empleo en el mantenimiento de edificios y amuebla poco a poco una vivienda pequeña, para la cual un refrigerador ya está en camino.

“Mire todo lo que hace (el pastor) sin ayuda del Estado. Imagínese a cuántas personas él podría resocializar”, agregó.

Una madre en duelo ayuda a hombres jóvenes

Cleyverson, el hijo de Nadia dos Santos, dirigía un proyecto social que distribuía alimentos, medicinas, ropa y otros artículos de primera necesidad a personas con carencias en el complejo de favelas de Chapadão, donde él creció. Luego de que la policía lo matara en 2022, cuando tenía 17 años, su madre reorientó el foco del proyecto para ayudar específicamente a jóvenes menores de 26 años a conseguir empleo y formación.

“Tenemos que sacarlos del mundo de la delincuencia en el que están acostumbrados a vivir”, dijo Dos Santos.

Debido a dificultades de financiación, el proyecto aún se encuentra en una etapa temprana y organiza eventos ocasionales. Dos Santos planea transformar una casa de su propiedad como su sede, con una sala para computadoras y otra como centro de alimentos para la comunidad.

En un evento reciente que organizó en memoria de su hijo, otras madres también en duelo exigieron un cambio en el enfoque de la seguridad en Río.

Maria Rubia Brito da Silva, una mujer de 61 años quien asistió al evento, contó que su hijo y su nieto se involucraron en el narcotráfico y los mataron posteriormente.

“Aunque nuestros hijos se involucren en una vida equivocada, el Estado no tiene derecho a quitarles la vida”, expresó.

Brito da Silva culpó a la falta de opciones educativas, recreativas y laborales por la participación de los jóvenes en las pandillas. Agregó que su nieta pocas veces tiene clases debido a los operativos policiales.

“Si hubiera oportunidades para estos niños, estoy segura de que dejarían las calles y su autoestima se dispararía”, dijo.

“Podrían llevar una vida digna y ser una fuente de orgullo enorme para nosotras, las madres que vivimos con el miedo de perder a nuestros hijos”.

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