Un huerto oculto bajo la tumba de Jesús reabre el vínculo con los relatos del Evangelio
El descubrimiento de un antiguo huerto con olivos y vides milenarios bajo la tumba de Jesús aporta nueva evidencia que coincide con el relato del Evangelio de Juan
Arqueólogos que trabajan bajo la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, encontraron vestigios de un antiguo jardín que coinciden con descripciones bíblicas.
Esta iglesia, venerada por millones de cristianos como el lugar donde fue sepultado Jesús, continúa siendo uno de los principales destinos de peregrinación en el mundo.
El descubrimiento de restos de olivos y vides con más de 2.000 años refuerza el relato del Evangelio de Juan sobre el entorno donde Jesús habría sido crucificado y enterrado.
“En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo en el que todavía no habían puesto a nadie”, dice el Evangelio de Juan.
En relación con este pasaje, la profesora Francesca Romana Stasolla explicó al Times of Israel que los hallazgos arqueobotánicos resultaron especialmente reveladores: “Han sido de particular interés para nosotros, a la luz de lo que menciona el Evangelio de Juan, cuya información se considera proveniente de alguien que conocía bien la Jerusalén de aquella época”.
“El Evangelio menciona una zona verde entre el Calvario y la tumba, y hemos logrado identificar estos campos cultivados”.
Desde entonces, las excavaciones avanzan con mayor rapidez, ante la expectativa de grandes multitudes de peregrinos durante las celebraciones de Pascua.

El proyecto de 2022 marcó la primera gran restauración desde el siglo XIX y estuvo liderado por una profesora de la Universidad Sapienza de Roma.
La restauración requirió la aprobación de los custodios católicos romanos, armenios y ortodoxos griegos. Además, fue necesario contar con una licencia otorgada por la Autoridad de Antigüedades de Israel.
“Con las obras de renovación, las comunidades religiosas decidieron autorizar también excavaciones arqueológicas bajo el suelo”, explicó la profesora Stasolla.
El equipo descubrió capas que datan de la Edad de Hierro bajo la basílica, entre ellas cerámica, lámparas de aceite y muestras de suelo.
La presencia de artefactos anteriores al cristianismo indica que el uso del terreno cambió con el tiempo: primero funcionó como cantera, luego como tierra de cultivo y finalmente como sitio de sepultura.
Traducción de Leticia Zampedri