Arqueólogos descubren una estructura piramidal de 2.200 años de antigüedad en un misterioso hallazgo

Una pirámide de más de dos mil años fue descubierta en el desierto de Judea junto a valiosos objetos de la época helenística. El hallazgo plantea nuevas preguntas sobre el uso de la estructura y su importancia en antiguas rutas comerciales

Sinead Butler
Viernes, 28 de marzo de 2025 17:50 EDT
(Israel Antiquities Authority)

Una estructura piramidal de unos 2.200 años de antigüedad fue desenterrada por arqueólogos en el desierto de Judea, en lo que se considera un hallazgo excepcional.

La enigmática construcción, acompañada de varios artefactos, fue encontrada al norte del valle de Nahal Zohar durante una excavación conjunta entre la Autoridad de Antigüedades de Israel, el Ministerio de Patrimonio y voluntarios. Según los expertos, la estructura data del periodo helenístico.

Los responsables del hallazgo —Matan Toledano, el Dr. Eitan Klein y Amir Ganor, de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AIA)— describieron la excavación como “una de las más ricas y fascinantes que se han llevado a cabo en el desierto de Judea”.

“Esta estructura piramidal que descubrimos es enorme y está construida con piedras talladas a mano, cada una de las cuales pesa cientos de kilos”, explicaron los arqueólogos.

Aunque aún se desconoce la finalidad exacta de la torre, se barajan varias teorías sobre su uso en la antigüedad. Podría haber servido como torre de vigilancia para proteger las rutas comerciales, como tumba o incluso como monumento con valor histórico.

Gracias al clima seco del desierto y la casi total ausencia de humedad, los voluntarios lograron encontrar en la primera semana de excavación una serie de artefactos sorprendentemente bien conservados, pertenecientes a los imperios ptolemaico y seléucida.

Entre los objetos hallados se encontraron inscripciones en griego antiguo, monedas y vasijas de bronce, restos de muebles, abalorios, armas, herramientas, tejidos y semillas.

Los imperios ptolemaico y seléucida surgieron tras la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C., cuando su vasto imperio fue dividido entre sus generales, en este caso Ptolomeo y Seleuco.

“Estos hallazgos no solo emocionan, también tocan una fibra profunda. Su valor para la arqueología y la historia es inmenso”, aseguró Eli Escusido, director de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI).

Traducción de Leticia Zampedri

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