Nuevo fármaco podría suponer un “gran avance” en el tratamiento de la endometriosis, según científicos
Los científicos han avanzado en el tratamiento de la enfermedad, que afecta a una de cada 10 mujeres en todo el mundo, con pruebas preliminares

Según una nueva investigación, un nuevo tratamiento para la endometriosis podría estar finalmente al alcance de la mano.
Esta enfermedad debilitante se caracteriza por un dolor pélvico crónico e intenso y problemas de fertilidad cuando un tejido similar al revestimiento interno del útero crece fuera de él y forma lesiones.
Para los 190 millones de personas que, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), padecen esta enfermedad, las opciones médicas actuales resultan totalmente insuficientes. Las pacientes se ven obligadas a elegir entre cirugías invasivas para extirpar las lesiones o terapias hormonales que provocan efectos secundarios similares a los de la menopausia, como osteoporosis, depresión e infertilidad.
Incluso después de la cirugía más avanzada, casi la mitad de los pacientes experimentan una reaparición de los síntomas en un plazo de cinco años, según datos de los NIH (Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.).
Ahora, los científicos han desarrollado un nuevo fármaco específico adaptando la niclosamida, un medicamento antiparasitario utilizado históricamente para tratar la tenia.

Si bien las propiedades antiinflamatorias de la niclosamida han demostrado ser prometedoras desde hace tiempo, el fármaco en su forma pura se absorbe mal en el cuerpo humano y provoca náuseas intensas cuando se toma por vía oral, lo que limita su uso seguro a solo siete días seguidos.
Para superar este problema, los científicos unieron niclosamida a portadores microscópicos solubles en agua, conocidos como dendrímeros, que miden menos de ocho nanómetros de longitud. Al injertar ácido fólico en el compuesto, se aseguraron de que actuara específicamente sobre las células inmunitarias causantes de la enfermedad, llamadas macrófagos, que alimentan las lesiones endometriales.
En el estudio, publicado en la revista Advanced Healthcare Materials, los investigadores probaron el medicamento modificado en ratones. El tratamiento específico redujo el tamaño de las lesiones, disminuyó la sensibilidad al dolor y redujo drásticamente la presencia de células causantes de la enfermedad.
Fundamentalmente, la administración dirigida permitió que el fármaco se mantuviera eficaz dentro de las células durante al menos dos semanas, lo que abre la puerta a opciones más convenientes para inyecciones quincenales o mensuales.
Si este descubrimiento se replica en ensayos con humanos, podría suponer un gran avance en la atención no hormonal y no quirúrgica, según la doctora Kanako Hayashi, bióloga reproductiva de la Universidad Estatal de Washington y coautora del estudio.
Por su parte, la doctora Elise Courtois, bióloga molecular del Laboratorio Jackson, una institución internacional de investigación biomédica, calificó los hallazgos como un “magnífico primer paso” hacia alternativas que se necesitan con urgencia.
Al respecto, Laura Jones, una mujer británica que padece endometriosis, declaró recientemente a The Independent: “A veces desearía tener un cuerpo diferente, salir de mi mente. Pero esto es real. Nadie vendrá a salvarme; tengo que encontrar mi propia salida”.
“Me siento rota. No puedo creer que haya gente que no sienta dolor. Me parece increíble”, añadió.

Para esta mujer de 32 años, caminar se ha vuelto tan difícil que ahora necesita un bastón, algo que “nunca [pensó]” que tendría que usar a su edad.
Para una de cada diez mujeres en todo el mundo, como Jones, que padecen esta afección, los resultados del estudio podrían cambiarles la vida.
Si bien las pruebas en ratones representan una etapa temprana de la investigación, la demanda entre los pacientes es abrumadora. Hayashi reveló que ya había recibido una avalancha de mensajes de personas con esta afección que estaban deseosas de participar en futuros ensayos clínicos.
“Están realmente dispuestas a hacer cualquier cosa para mejorar su situación”, afirmó.
Traducción de Sara Pignatiello


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