Equipo de Trump presumió que ICE detuvo a 72 inmigrantes criminales, pero la mitad ya estaba en prisión
En general, la administración de Trump ha expulsado a menos personas en promedio que durante el último año de la administración de Biden
Donald Trump hizo campaña con la promesa de deportar a millones de inmigrantes y argumentó que su administración atraparía a criminales violentos que otros presidentes nunca pudieron. Desde su toma de posesión, la administración ha promocionado a menudo las últimas detenciones de inmigrantes con carteles al estilo de “Se busca” y eslóganes como “Make America Safe Again” (Hagamos a Estados Unidos seguro otra vez).
Sin embargo, a pesar de justificar estas detenciones como medidas clave para proteger la seguridad pública contra lo peor de lo peor, al menos la mitad de las 72 aprehensiones de alto perfil que la administración ha divulgado implicaban a personas que ya estaban en prisión, según un análisis de The Washington Post. Asimismo, al menos una docena ya habían sido deportadas y 17 eran conocidas por las autoridades y estaban en libertad condicional o vigilada.
La galería de infractores de la administración incluyó a Jhon Gerald Urrutia, un venezolano declarado culpable de robo y fraude con tarjetas de crédito en Florida, detenido por la administración de Obama y luego liberado de la custodia de inmigración bajo Trump en 2017, según el periódico. El último boletín de arrestos de inmigración no mencionó ese último hecho.
En otro caso, los detectives de Kentucky dijeron estar alarmados por la detención por inmigración de Horacio Mejía, un inmigrante guatemalteco que ya había sido deportado y está acusado de violar a un niño. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Tennessee se atribuyó el mérito de haber sacado a Mejía “de sus calles”, pero fue la policía local la que lo detuvo, y ahora temen que Mejía pueda ser deportado y volver después a Estados Unidos en lugar de enfrentarse a cargos.
“Me preocupa el riesgo de que vuelva”, declaró al Post el sargento Jeff Parsons, de Alcoa (Tennessee).
La administración se ha enfrentado a un continuo escrutinio sobre las cifras de inmigración que no han coincidido con las promesas del presidente de expulsar rápidamente del país a millones de delincuentes violentos.

La administración ha admitido no solo que “muchos” de los más de 200 venezolanos enviados al famoso “gulag tropical” de El Salvador este mes carecen de condenas penales, sino que algunos no son en realidad miembros de la banda venezolana Tren de Aragua, a la que la administración apunta con la operación en primer lugar.
En febrero, la administración reveló que entre los 178 inmigrantes que estaban recluidos temporalmente en la base naval de Guantánamo, supuestamente entre los peores de los peores, casi un tercio de los detenidos eran considerados de “amenaza menor” y probablemente no tenían antecedentes penales graves, según los expedientes judiciales.
También ese mes, Caleb Vitello fue destituido como director en funciones del ICE, en medio de un presunto enfado por el ritmo de deportaciones y detenciones, que estaba siendo más lento de lo deseado.
“Se está volviendo loco porque no deportan a más gente”, afirmó una persona de la Casa Blanca a NBC News sobre la mentalidad de Trump en ese momento.
La administración ha culpado a los soplones y a los miembros de los medios de comunicación de frustrar las operaciones de inmigración y ralentizar el ritmo de la campaña, aunque es probable que influyan otros factores, como la nube de demandas judiciales que pesa sobre la administración, el reciente hallazgo de que en las últimas dos décadas se han producido menos arrestos en la frontera y la decisión de despedir a numerosos jueces de inmigración.
En las primeras seis semanas de Trump en el cargo, la administración ha expulsado a 27.772 personas, es decir, una media de 661 personas al día, según informa Axios, lo que supone un descenso del 11 % respecto a la media del último año de la administración de Biden.
Traducción de Michelle Padilla