En medio de incertidumbre inicia cese temporal de operaciones en planta de Stellantis en México
Con incertidumbre y temor entre los trabajadores inició el viernes la paralización temporal de una de las principales plantas mexicanas de la gigante automotriz Stellantis tras la entrada en vigor de los aranceles que impuso Estados Unidos a las importaciones automotrices no cubiertas por el tratado comercial que mantiene con sus vecinos del Norte.
La víspera Stellantis anunció el paro de dos de sus plantas en Canadá y en la ciudad de Toluca, en el centro de México.
“Todo fluye ahorita normal”, afirmó el empleado de la ensambladora en Toluca, Eduardo Jiménez, de 53 años, al reconocer que la empresa no les había informado sobre el cese de operaciones que se extenderá por un mes.
Jiménez, quien por 35 años ha laborado en el sector, se mostró confiado en que la poderosa industria automotriz mexicana —que genera cerca de un millón de empleos— podrá superar la compleja situación ocasionada por las medidas proteccionistas de Donald Trump. “Hemos pasado por muchas crisis anteriores”, agregó.
La industria automotriz representa un sector clave para México ya que constituye el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) y produce 32% de las exportaciones totales del país.
Además de la planta de Toluca, la multinacional —que es propietaria de Chrysler, Jeep y Dodge— también suspendió las operaciones en una de sus instalaciones de la ciudad norteña de Saltillo desde el 31 de marzo hasta el 13 de abril, dijo a The Associated Press una representante de la empresa que habló en condición de anonimato porque no está autorizada a hacer declaraciones. La gigante automotriz tiene siete plantas en México.
Por el momento Stellantis no tiene previsto realizar despidos en México, precisó la fuente, y agregó que durante los paros los empleados de las plantas de Toluca y Saltillo seguirán asistiendo a las instalaciones para cumplir actividades de entrenamiento y mantenimiento.
Poco antes de entrar a la planta, un obrero que se identificó como José Emilio expresó que se sentía preocupado por las informaciones que se han difundido en los medios sobre el paro de la multinacional y admitió que su mayor temor es que las medidas arancelarias de Washington puedan generar desempleo en México.
“Viéndola bien pues en el país de allá, de Estados Unidos, pues para ellos bien, pero por acá sí nos afecta un poco por el trabajo”, señaló el trabajador de 31 años.
Sentado sobre una acera a la espera del comienzo de su turno, el trabajador Sergio Rodríguez, de 40 años, dijo que confiaba en que la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum logrará llegar a un acuerdo con Estados Unidos para evitar las medidas arancelarias. “Ya entre ellos se comunican y se ponen de acuerdo”, comentó.
Ante los temores que ha desatado la decisión de Stellantis, Sheinbaum negó el viernes que las medidas de Trump puedan afectar a México y dijo en su conferencia matutina que la gigante automotriz “no está pensando disminuir los empleos ni mucho menos, sino que es un paro temporal para poder hacer una evaluación en las condiciones actuales”.
Agregó que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ya habló con la compañía y que le explicaron que, independientemente de los aranceles, ya tenían poco mercado para algunos de los automóviles que venden. “Entonces, ahora que hay otras condiciones por parte del gobierno de Estados Unidos, están haciendo una valoración”, añadió.
Como parte de un paquete de medidas proteccionistas, Trump anunció el miércoles un impuesto base del 10% sobre las importaciones de todos los países y tasas arancelarias más altas sobre docenas de naciones que tienen superávits comerciales con Estados Unidos, entre ellas China, Corea del Sur, Japón, Taiwán, y los países de la Unión Europea. Tanto México como Canadá —los socios de Estados Unidos en el tratado comercial T-MEC— quedaron exentos de los nuevos gravámenes.
En el caso de México sólo se mantuvieron los aranceles de 25% para el acero y aluminio y los productos automotrices que no están cubiertos en el T-MEC, que fueron acordados semanas atrás.
Pese al respiro, el gobierno de Sheinbaum anunció que continuará las conversaciones con Washington para lograr una condición preferencial para la industria automotriz mexicana, que está muy interrelacionada con la de Estados Unidos.
En 2024 en México se fabricaron 3,9 millones de vehículos de los cuales 87% se exportaron esencialmente al mercado estadounidense, según cifras oficiales. Además de Stellantis, en el país operan las grandes empresas estadounidenses General Motors y Ford Motors Company que tienen en México algunas de sus principales plantas de producción.
De acuerdo con estimaciones de la industria automotriz cerca del 86% de la producción mexicana está cubierta por el T-MEC pero aun no está claro cómo quedará el sector de autopartes, que exporta gran de su producción a Estados Unidos.