La Casa Blanca sostiene su postura tras deportar por error a El Salvador a un hombre de Maryland
El Departamento de Justicia argumenta que el gobierno estadounidense no puede solicitarle al gobierno salvadoreño que devuelva a Kilmar Abrego García
Con mucha rabia, la Casa Blanca está evadiendo las preguntas sobre cómo un salvadoreño que había solicitado asilo en Estados Unidos fue deportado a su país de origen a pesar de que se le había concedido protección legal.
El martes, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió la deportación argumentando que Kilmar Abrego García era un líder de la conocida banda MS-13, dedicada a la trata de personas.
Al respecto, declaró: “Los terroristas extranjeros ya no tienen protección legal en Estados Unidos de América, y está dentro de la autoridad ejecutiva y del poder del Presidente deportar a estos individuos malvados de las comunidades estadounidenses”.
Apenas un día antes, los abogados del Departamento de Justicia admitieron en una audiencia que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas habían detenido y deportado por error a Ábrego García, a pesar de ser conscientes de que se le había concedido una forma de estatus legal protegido denominado “retención de expulsión” en 2019, luego de que un juez de inmigración determinara que probablemente sería blanco de persecución y tortura si lo enviaban de vuelta a El Salvador, el país del que había huido en 2011.

Según expedientes judiciales, Abrego García no tiene antecedentes penales en Estados Unidos y está casado con una ciudadana estadounidense, con la que tiene un hijo de 5 años, que requiere de cuidados especiales.
Pero esta falta de antecedentes penales en Estados Unidos no impidió que el Gobierno lo detuviera y lo ingresara en un avión de regreso al lugar exacto al que tenían prohibido enviarlo.
Los abogados del Gobierno afirman que la deportación de Ábrego García y su posterior encarcelamiento en el centro de máxima seguridad CECOT de El Salvador fueron el resultado de un “error administrativo” que no puede ser remediado a pesar de la estrecha relación entre el presidente salvadoreño Nayib Bukele y Donald Trump.
Cuando le preguntaron por dicho “error administrativo” durante una rueda de prensa este martes, Leavitt dijo que el Gobierno “mantiene la postura” de que Ábrego García “era miembro de la brutal y violenta pandilla MS-13” y afirmó que hay evidencia para probar que estaba “involucrado en la trata de personas” como “líder” de la MS-13, la cual fue designada por el Gobierno como una “organización terrorista extranjera”.
La secretaria realizó tales afirmaciones pocas horas después de que el vicepresidente J. D. Vance atacara a un periodista de Politico en X/Twitter que había señalado que Ábrego García no estaba “condenado” por nada, sino que solo había sido acusado por un informante de ser miembro de una banda criminal en 2019.
Tratando de justificar la deportación, Vance también alegó que Abrego García, al parecer, tenía múltiples infracciones de tránsito por las que no compareció ante la justicia. “Vaya personaje”, comentó al final.
Durante la rueda de prensa del martes, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca fue presionada para que justificara sus acusaciones y que explique qué pruebas había visto para respaldarlas.
En lugar de brindar esos detalles, comenzó a atacar la información sobre el caso publicada por The Atlantic y se quejó de que en el titular del artículo no se describiera a Ábrego García como “un delincuente ilegal que incumplió las leyes de inmigración de nuestra nación”.
Luego, agregó: “Estos son delincuentes violentos. Estamos hablando de una banda violenta, y me gustaría que los medios dedicaran solo un segundo del mismo tiempo que han dedicado a intentar analizar a todos y cada uno de los miembros de esta banda que han sido expulsados de nuestro país a informar sobre los estadounidenses inocentes que han perdido la vida en manos de estos malvivientes”.
Traducción de María Luz Avila